ser revisados por las autoridades correspondientes.
Pero había algo que todavía me resultaba incomprensible.
—Si robó tanto dinero, ¿por qué vivíamos como una familia de clase media? ¿Por qué seguía trabajando?
—Porque gastar grandes cantidades habría llamado la atención. Sabemos que parte del dinero circuló mediante terceros. Otra parte nunca apareció. Creemos que la llave que encontró corresponde a una caja de seguridad vinculada con esas operaciones.
Me cubrí el rostro.
Once años preparando desayunos, lavando camisas, esperando llamadas de hoteles y creyendo que mi esposo trabajaba hasta el agotamiento