ocurre? —preguntó Lucía.
El hombre señaló la llave.
—Pertenece a las antiguas cajas de seguridad de la familia Robles.
Sofía apretó la llave.
—Entonces vamos a descubrir qué escondieron.
Pero Ernesto negoció lentamente.—Hay un problema.
—¿Cuál?
Su voz se volvió apenas un susurro.
—Esa caja fue registrada a nombre de su madre. Y ayer alguien intentó vaciarla.
Una hora después, sonó el teléfono de Sofía.
Era un número desconocido.
Contestó.
—¿Licenciada Hernández?
-Si.
—Mi nombre es Mariana Robles.
Sofía dejó de respirar.
La mujer al otro lado comenzó a