tan mal —dijo con frialdad.
Pero Ana salió de la formación y corrió directamente hacia el soldado herido.
—Necesita atención médica.
—¡Vuelva inmediatamente a su puesto! —gritó el coronel.
—Primero hay que ayudarlo.
Decenas de soldados escucharon aquellas palabras.
Para el coronel, aquella respuesta fue una humillación pública. Nadie se había atrevido jamás a desafiar su autoridad delante de toda la unidad.Ropa militar
Días después decidió darle una lección.
Ordenó reunir nuevamente a todos los soldados en el patio de instrucción y, cuando estuvieron formados, llamó a Ana al