atónita a toda la compañía.
Ana giró lentamente la cabeza.Aprender idiomas
Por primera vez desde que todo había comenzado, miró al coronel directamente a los ojos.
En su rostro no había rastro de miedo ni de ira.
Solo una serenidad helada.
Entonces habló:
—Puede cortarme el cabello, pero jamás podrá quitarme la dignidad.
Vorónov arqueó una ceja con una sonrisa burlona.
—¿Y qué piensas hacer al respecto?Cuidar Cabello
Lo que ocurrió a continuación fue tan rápido que muchos de los presentes tardaron varios segundos en comprender lo que