acababan de presenciar.
De repente, el coronel la sujetó con fuerza del hombro, intentando empujarla de nuevo hacia la formación.
Pero Ana llevaba años entrenándose intensamente en defensa personal militar y técnicas de combate.
En una fracción de segundo bloqueó su brazo, giró sobre sí misma y, con un movimiento preciso y perfectamente controlado, utilizó la fuerza del propio coronel en su contra.
Antes de que alguien pudiera reaccionar, el oficial ya estaba tendido en el suelo.
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Un murmullo de asombro recorrió toda la