olas marcaba el ritmo de nuestra conversación.
—Todo está en marcha, Valeria —comenzó a explicar con tono profesional y certero—. Los inventarios de los bienes aportados al matrimonio antes de las capitulaciones están debidamente certificados ante notario público.
—¿Y respecto al departamento del barrio Del Valle? —pregunté, dando un sorbo a mi bebida mientras contemplaba el horizonte.
—Esa propiedad pertenece a la sociedad anónima de tus padres —respondió el abogado con una leve sonrisa—. Se ha emitido una orden de desalojo precautoria por uso no autorizado de inmueble comercial. Tu
El precio del desprecio