mucho más simple: Sunny era una serpiente depredadora de gran tamaño, y permitirle estar libre cerca de una persona dormida ya era, por sí solo, una situación potencialmente mortal
Tres años de convivencia
Con el tiempo, Margaret se acostumbró tanto a Sunny que prácticamente perdió cualquier temor hacia ella. La pitón fue creciendo y se volvió pesada, hasta el punto de que la anciana ya no podía levantarla sola. Aun así, seguía dejándola salir del terrario únicamente bajo supervisión, permitiéndole desplazarse por la habitación o descansar junto al sofá mientras