quedé unos segundos en las escaleras mirando mi anillo.
Lo había conservado por costumbre.
Me lo quité.
No hubo ceremonia.
No lo lancé a ninguna fuente.
Simplemente lo guardé en el bolso.
Yo ya había perdido algo mucho más importante que un matrimonio: había perdido durante meses la capacidad de confiar en mi propia percepción.
Y ahora la estaba recuperando.
Con el tiempo supe que Mauricio entró en un proceso de insolvencia. Parte de sus bienes fueron vendidos y su despacho prácticamente desapareció.
Beatriz comenzó a decir entre los familiares