de Lucía prendidas en un cojín.
Años después, una periodista preguntó a Lucía cuál había sido la decisión más importante de su carrera. Todos esperaban que mencionara su primer vuelo como comandante o el día en que fue nombrada directora internacional de operaciones.
—Comprar un billete de ida —respondió.
—¿Porque así recuperó a su marido?
Lucía sonrió ante la pregunta equivocada.
—Porque así me recuperé a mí. Que él aprendiera a amarme fue su viaje, no el mío.
Aquella noche, al llegar a casa, encontró una pequeña tarta de limón