Al día siguiente de mi 35 cumpleaños oí confirmar la cena privada para Clara en el Palacio de Linares. Él recordaba su alergia y olvidaba mi cumpleaños, y su madre sentenció: “algunas esposas ocupan una casa, pero otras ocupan el corazón”. No lloré, dejé el divorcio firmado y pedí traslado definitivo a Buenos Aires. Debajo encontré su nota: cuando me fuera, las acciones volverían a su sitio.

PARTE 1

La mañana posterior a su 35 cumpleaños, Lucía Ferrer descubrió que su marido había reservado un palacete entero para celebrar, con 3 meses de antelación, el cumpleaños de la mujer a la que nunca había dejado de amar.

No gritó. No rompió la vajilla. A las 08:10 entró en el despacho del director de Hispania Global, en Madrid-Barajas, y dejó una solicitud sobre la mesa.

—Quiero el traslado permanente a la base de Buenos Aires. Solo rutas de largo radio.

Julián Robles levantó la vista. Lucía era