había obtenido al vender su departamento jamás había sido destinado a comprar una casa más grande.
Mauricio se lo había pedido prestado para financiar el negocio.
Aquella misma tarde Daniela fue a buscar a Teresa.
Su suegra alquilaba una habitación en casa de una antigua compañera.
Cuando Daniela entró, Teresa cerró el libro que tenía entre las manos.
—Lo encontraste —dijo.
No era una pregunta.
—Encontré la bodega. Encontré el horno. Encontré el contrato. Y vi a Mauricio entrar con Camila en las grabaciones.
Teresa bajó la cabeza.
Daniela respiró