Mauricio no respondió.
La investigación duró meses.
Camila tuvo que declarar acompañada por Daniela y una psicóloga. Dibujó el horno, las baterías y los moldes mientras contaba lo que hacía cada sábado.
Al final preguntó:
—¿Van a meter a mi papá a la cárcel por lo que yo conté?
—No —le explicó la psicóloga—. Tú no eres responsable de las decisiones de un adulto. Tu trabajo sólo era decir la verdad.
Teresa también declaró.
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No escondió nada.
Ni siquiera sus propias dos semanas de silencio.
Frente al investigador reconoció: