explícame exactamente cómo es.
Suspiró.
—Hay que recoger la tarta el sábado, preparar dos ensaladas, montar la mesa en la terraza e ir a buscar a Lucía ya los niños a la estación.
Volví a reírme.
—Entonces tu madre no me necesita porque está enferma. Necesita una organizadora, una cocinera y un chófer.
—Elena, nada de dramatismos.
Esa frase hizo que dejara de reír inmediatamente.
—Tú me escribiste diciendo que tu madre estaba mal para hacerme volver cinco días antes.
—¡Porque está mal!
—Perfecto. Entonces cancelad la fiesta.
Silencio.
— ¿Por