Llegué al funeral de un cliente y reconocí de inmediato al hombre que llevaba tres meses diciéndome que estaba en el extranjero: era mi marido, sosteniendo una flor blanca y presentado a todos como el futuro marido de otra mujer. “No es lo que parece”, murmuró. Simplemente sonreí, guardé el móvil con nuestras conversaciones y esperé, porque al día siguiente serían ellos quienes vendrían a acusarme públicamente.

familiares del fallecido llamarle “el futuro yerno”.

La madre de Daniela incluso me cogió de la mano.

“No sé qué habríamos hecho sin Mauricio. Estuvo en el hospital día y noche durante esos tres meses. Encontró especialistas, consiguió medicinas, habló con los médicos… Mi marido se fue en paz porque sabía que dejaría a Daniela en buenas manos.”

Tres meses.

Exactamente el periodo en que Mauricio estuvo “en Alemania”.

Apreté la bolsa con fuerza para dejar de temblar.

Daniela se acercó más tarde.

“Mauricio es uno de esos hombres que