Diez minutos antes de casarme, mi prometido me pidió que renunciara a la casa que yo había pagado

pidiendo una ayuda simbólica.

Me estaban pidiendo que entregara el principal activo que yo había financiado para rescatar el negocio de Michael.

Y planeaban hacerlo mientras yo llevaba vestido blanco.

Daniel apretó los puños.

—Hablemos fuera.

—No tengo nada que hablar contigo.

—Soy tu esposo.

—Firmamos un registro civil preliminar sujeto a la presentación final de documentos después de la ceremonia.

Aquello era cierto.

Por razones administrativas, habíamos iniciado el trámite dos días antes, pero faltaba una comparecencia para completarlo.

Daniel lo sabía.

Y había contado con que yo no