Diez minutos antes de casarme, mi prometido me pidió que renunciara a la casa que yo había pagado

hice fue pensando en la familia.”

Le respondí una sola vez:

“Yo también habría sido tu familia. Y aun así fui la única persona a la que decidiste engañar.”

No volvió a escribir durante una semana.

Después apareció frente a la casa.

Yo había cambiado las cerraduras con autorización legal.

Se quedó en la acera, bajo la lluvia, sosteniendo una caja con fotografías.

—Déjame entrar.

—No.

—También es mi casa.

—Tu abogado tiene acceso coordinado para recoger tus pertenencias.

—No quiero hablar con abogados.

—Yo sí.

Me miró como si