que casi le llegaba a los tobillos. Sofía sostenía un trapo de cocina y tenía harina en una mejilla.
Sobre la mesa había una sartén con espagueti y salchicha, una ensalada cortada de manera desastrosa y tortillas calentadas directamente sobre el comal.
—Pensamos que siempre llegas cansada —dijo Sofía—. Entonces limpiamos todo.
—Y yo hice la pasta —presumió Diego—. Bueno… Sofía también ayudó porque casi tiro la sartén.
Laura se llevó una mano a la boca.
Estuvo a punto de llorar.
Pero entonces vio algo debajo de un plato.
Un