Trabajaba hasta doce horas al día y todavía aceptaba un segundo empleo porque temía volver a ser pobre con dos niños pequeños. La noche que mis gemelos de 9 años me recibieron con pasta quemada y dijeron “Hoy cuidamos nosotros de ti”, algo dentro de mí se rompió. Pero mi llanto cambió por completo cuando entendí por qué habían limpiado la casa con tanta desesperación…

la licenciada Patricia Salgado.

Laura llegó con una carpeta de plástico donde guardaba recibos médicos, boletas escolares, contratos de renta, transferencias de Ricardo y comprobantes de gastos.

La abogada revisó todo durante casi una hora.

—Necesito preguntarte algo —dijo finalmente—. ¿Cuánto debería estar pagando el padre según el convenio?

Laura se lo mostró.

Patricia levantó las cejas.

—¿Y cuánto paga realmente?

—A veces la mitad. A veces nada.

—¿Desde cuándo?

—Casi cuatro años.

La abogada tomó una calculadora.

Al terminar, giró la pantalla hacia Laura.

La cifra aproximada de adeudo