el mismo departamento.
Seguía teniendo cuentas.
Pero aquella tarde caminó hasta una parada de camión con una sensación que casi había olvidado.
Dignidad.
Ricardo comenzó a pagar lo pendiente mediante un acuerdo formal.
Con una parte del dinero, Laura liquidó algunas deudas.
Con otra compró los zapatos que Sofía necesitaba y reemplazó los lentes de Diego.
Pero tomó una decisión que sorprendió incluso a Mariana.
Dejó el trabajo de limpieza de los domingos.
—¿Estás segura? —preguntó su hermana—. Es dinero.
Laura miró a sus hijos.
—También es tiempo.
Su salario