- Enjuaga el arroz: lava 100 g de arroz blanco bajo el chorro de agua para eliminar polvo e impurezas.
- Remojo: coloca el arroz en un recipiente con 500 ml de agua limpia y déjalo reposar entre 15 y 30 minutos para que libere sus nutrientes.
- Filtrado: remueve suavemente, cuela el líquido y guárdalo en un frasco limpio. Consérvalo en el refrigerador durante un máximo de siete días.
Limpieza suave según tu tipo de piel
El agua de arroz puede adaptarse a distintas necesidades cutáneas si la combinas con los ingredientes