tener familia.
Cada vez que fingió no poder responder.
—Tu madre casi se vuelve loca buscándote.
Escribió: “Lo sé.”
—¿Por qué?
Rodrigo apretó el lápiz.
Tardó mucho.
Finalmente escribió:
“Porque aquí nadie sabía quién era yo.”
Antes de irse, su madre quiso darme dinero.
Lo rechacé.
—Yo ayudé a una persona herida. No hice una inversión.
Beatriz lloró de nuevo.
Rodrigo permaneció callado hasta la puerta. Entonces, por primera vez, habló.
—Voy a volver.
Su voz era grave, rasposa por el desuso.
Yo lo miré.
—No vengas.
No lo dije