“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

juntas, a mis pendientes. Después dejé de pensar en todo. Había días en que mi única meta era encontrar agua. Otros, mantener una fogata encendida. Cuando llegué a tu casa, estaba convencido de que mi vida anterior era lo único que me quedaba. Y luego desperté contigo cambiándome una venda.

No dije nada.

—No sabías quién era yo. No te importaba. No preguntaste cuánto dinero tenía, quién me conocía, qué podía darte. Me preguntaste si me dolía la pierna y si podía comer.

—Eso no te daba derecho a mentirme.

—