accidente tres años atrás, vivo sola, coso por encargo y llevo la contabilidad de dos tiendas del pueblo.
Aquella noche ya estaba acostada cuando una sensación incómoda me hizo salir. La lámpara del portón parpadeaba y junto a la entrada vi lo que parecía un costal oscuro.
Entonces se movió.

Era un hombre recargado contra la reja, con la ropa destrozada, una herida en la mejilla y las manos llenas de cortes. Respiraba.
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La ambulancia del municipio me dijo que tardaría más de una hora y media porque había