“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

también hubo una verdad: no quería irme.

—Pero te fuiste.

—Porque mi madre entró llorando y entendí que quedarme habría sido todavía más cobarde.

Miré la caja azul.

—¿Y eso qué tiene que ver?

Rodrigo tomó aire.

—Todo.

—No me digas que vienes a pedirme matrimonio después de conocerme siete días, porque entonces sí voy a pensar que dos meses en la montaña te afectaron la cabeza.

Arturo tosió para disimular una risa.

Beatriz lo golpeó suavemente en el brazo.

Rodrigo, en cambio, no sonrió.

—No vengo a pedirte que