“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

ya estaba escrita.

Luego una noche salí al patio por una sensación absurda y encontré a un desconocido herido junto al portón.

Pensé que le estaba salvando la vida.

Con el tiempo entendí que ninguno salvó al otro.

Solo nos encontramos cuando los dos estábamos aprendiendo, de maneras distintas, a volver a vivir.