defensa que su palabra, Chema sentía cómo cada audiencia lo empujaba más cerca del abismo. Las noches se volvieron largas, cargadas de una angustia que ya no podía disimular frente a las niñas.
Una desconocida y un sobre inesperado
El día decisivo del juicio, cuando el martillo del juez estaba a punto de caer, una mujer se acercó con un sobre en las manos. Su rostro reflejaba prisa y determinación. Le dijo a Chema que dentro había pruebas capaces de salvarlo, pero que debía confiar en ella antes de que