en su entrenadora. Si el cambio era real, tendría que existir aunque ella no lo premiara.
También cambió su relación con Lorraine. La mujer que había dicho «no tienes voto» empezó a consultar directamente facturas y contratos. Mona se negó a convertirse en su nueva asesora gratuita. Le dio nombres de profesionales y dejó que Lorraine tomara sus propias decisiones. Aquella frontera fue incómoda al principio, pero terminó siendo más respetuosa para ambas.
Al cerrar este capítulo, Mona comprendió que su mayor ganancia no era económica. Era poder mirar un