había sostenido todo por sí mismo.
Esa constatación fue importante para Mona. Había imaginado durante años que si soltaba una sola cuerda todo se vendría abajo. En realidad, su ayuda constante había impedido que los demás aprendieran cuánto pesaban esas cuerdas. Cuando dejó de sujetarlas, tuvieron que usar sus propias manos.
Phil empezó a entenderlo lentamente. En lugar de pedir a Mona que volviera a hacerse cargo, comenzó a preguntar qué debía resolver él. No siempre lo hacía bien. A veces se enfadaba. A veces retrocedía. Mona observaba sin convertirse