automáticamente toda la tarea. Explicaba, delegaba y permitía que los demás respondieran por su parte. Descubrió que ayudar no era lo mismo que sustituir. La diferencia parecía pequeña, pero cambió su forma de relacionarse con todo el mundo.
Margaret, una compañera de confianza, le preguntó si no temía parecer egoísta. Mona sonrió. Durante años había usado esa palabra contra sí misma cada vez que pensaba en ahorrar para su futuro o descansar un fin de semana. Ahora entendía que pagar sus propias necesidades antes de financiar las apariencias de otros