mesa seis vasos de sopa instantánea antes de arrastrar su maleta hacia la puerta.
Afuera, la colonia en Tonalá estaba llena de luces de Año Nuevo. Se escuchaban cohetes y música. Yo permanecía junto a la cuna con Sofía, nuestra hija de dos meses.
—¿De verdad te vas a ir y nos vas a dejar solas?
Diego suspiró.
—Mi mamá organizó la cena en León. Tú acabas de dar a luz; el viaje es pesado. Aquí tienen agua caliente y comida.
Miré los vasos de sopa.
—Esto no es comida