la versión de sí misma que vivía ahí.
La mujer que elegía dónde poner un sillón.
La mujer que plantaba rosales sin preguntar si estorbaban.
La mujer que podía despertarse y preparar café sin sentir que estaba usando demasiado espacio de otra persona.
—Extraño algunas cosas —respondió.
Su nieta le entregó la foto.
—Entonces llévalas contigo.
Eleanor sonrió.
—Eso voy a hacer.
Marcus condujo detrás del vehículo que llevaba las cajas.
Chloe no fue.
Dijo que tenía pendientes.
Eleanor no preguntó cuáles.
Cuando llegaron, Marcus se quedó unos