patio.
Sino porque recordé que, en aquel momento, no sabía si llegaría a ver a mi hijo.
Javier mantuvo la mirada fija en la mesa.
Por primera vez, no tenía ninguna orden que darme.
El proceso judicial continuó hasta que las autoridades competentes resolvieron las cuestiones que pudieron acreditarse con las pruebas presentadas. Las responsabilidades y sanciones se determinaron conforme a las resoluciones del caso, no a las promesas de ninguno de nosotros.
La investigación patrimonial también permitió impugnar los documentos cuestionados y proteger mis derechos sobre los bienes heredados,