mediante los procedimientos legales correspondientes.
No todo ocurrió rápidamente.
No todo pudo repararse.
Pero Javier ya no podía encerrarme en una casa y llamarlo amor.
Y tampoco podía decidir por mí qué significaba la verdad.
Capítulo 11. La última carta
Casi un año después, recibí una carta de Teresa.
Mi abogada la revisó antes de entregármela, para asegurarse de que no contuviera amenazas ni intentos de interferir en el proceso.
La leí una mañana, mientras Mateo jugaba sobre una manta en la sala.
Teresa escribió que, durante años, había