capa por capa, corte por corte, hasta dejar expuesto todo lo podrido.
Valentina y Lucía habían nacido en una clínica privada de Coyoacán. Yo tuve una hemorragia grave durante la cesárea y me sedaron. Mientras yo estaba inconsciente, Rodrigo, con ayuda de su madre y de un administrador de la clínica, registró a Lucía como fallecida.
Pero Lucía no murió.
La sacaron por “traslado neonatal” y la entregaron a una pareja de Puebla que no podía tener hijos. En los papeles aparecía una adopción irregular disfrazada de gastos médicos. Dinero