Mi hija decía que su cama se hacía pequeña cada noche. Pensé que era imaginación infantil… hasta que una cámara a las 2:13 de la madrugada me mostró a mi esposo llorando junto a ella.L

—Mamá… mi cama se hace chiquita en la noche, como si alguien se acostara conmigo.

Eso fue lo primero que dijo Valentina aquella mañana, parada en la entrada de la cocina, con el cabello enredado, los ojos hinchados y su pijama de conejitos arrugada como si hubiera peleado dormida contra alguien.L

Yo estaba volteando unas quesadillas en el comal. Afuera, en la calle de la colonia Portales, ya pasaba el señor de los tamales gritando como cada día. Todo parecía normal, menos la cara de mi hija.

—¿Cómo que