no es lo más importante que te dejo. Lo más importante es que tengas la libertad de decidir tu propia vida».
Las lágrimas comenzaron a caerme sin que pudiera detenerlas.
Durante dos años había deseado escuchar la voz de mi padre una vez más.
Ahora sus palabras estaban allí, frente a mí.
Pero al final de la carta había una frase escrita con tinta roja.
Una frase que me hizo levantar la cabeza.
«Hay una segunda persona involucrada. Si alguna vez aparece Valeria Montes, no asumas que su único propósito