Me agarré al respaldo de una silla.
—Entonces ¿por qué estás con él?
Valeria tardó varios segundos en contestar.
—Porque creí que me amaba. Y porque él me prometió que, cuando consiguiera los documentos, podríamos irnos lejos y empezar de nuevo. Me dijo que tú conocías la situación, que estabas de acuerdo con el divorcio y que solo faltaba resolver unos asuntos económicos.
Cerré los ojos.
La mentira no tenía fin.
—¿Y qué pasó?
—Anoche escuché una conversación entre Ricardo y mi padre. Discutían por la carpeta. Mi padre le