Adornos y elementos decorativos.
Libros o dispositivos electrónicos.
Dispensadores de jabón o champú.
El hotel podría cargar el valor de estos artículos a la tarjeta registrada o reclamar su devolución.
La regla más sencilla es la siguiente: si es pequeño, descartable y está preparado para uso individual, generalmente es una cortesía. Si se limpia y reutiliza para el siguiente huésped, pertenece al hotel.
Cuando exista alguna duda, lo correcto es consultar en recepción.
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