Los pequeños champús de hotel esconden un riesgo que pocos viajeros conocen

con grumos o de color extraño.
Tiene un olor diferente al habitual.
Carece por completo de etiqueta o identificación.
Parece rellenado o reutilizado.
Está vencido o no permite identificar su procedencia.
En los dispensadores grandes, es preferible comprobar que estén firmemente instalados, cerrados y sin señales de manipulación. Si la tapa puede levantarse fácilmente o el contenido tiene un aspecto extraño, lo más prudente es no utilizarlo.

Ante cualquier duda, se puede pedir en recepción un producto nuevo y cerrado o utilizar artículos personales.

¿Los pequeños frascos pueden llevarse del