o sin vida, como si la luz no se refleja correctamente. Para lograr un resultado más favorecedor, conviene inclinarse por azules más vibrantes, como el azul rey, el cobalto, el índigo o el azul pavo real, que realzan el brillo natural de la piel.
3. Pasteles: delicados, pero a veces se desvanecen
Los tonos pasteles evocan mañanas de primavera, tejidos ligeros y luz suave. Sin embargo, en algunas pieles pueden fundirse con el tono natural del rostro , generando un efecto de lavado o de cansancio. No es necesario descartarlos por