Mi hija de 5 años me preguntó: «Papá, ¿por qué el tío Roberto duerme en tu cama cuando no estás?». Tres días después regresé temprano y descubrí algo que jamás habría imaginado

Mariana se acercó y se arrodilló junto a nosotros.

—Valentina, me equivoqué al pedirte que guardaras ese secreto —le dijo—. Puedes hablar con papá y conmigo cuando algo te preocupe.

Nuestra hija nos observó.

—¿El tío Roberto se va a curar?

Nos miramos.

No queríamos hacerle promesas que no podíamos garantizar.

—Los médicos están ayudándolo —respondí—. Y nosotros vamos a acompañarlo.

Valentina permaneció pensativa.

Después preguntó:

—¿Puedo hacerle un dibujo?

Sonreí.

—Claro que sí.

Aquella tarde dibujó tres personas tomadas de la mano.

Una era Roberto.

Otra era ella.

Y