la tercera era yo.
Debajo, con ayuda de Mariana, escribió:
«Tío Roberto, te queremos mucho».
Tres meses después ocurrió algo que nos hizo llorar a todos
Los meses siguientes no fueron fáciles.
Roberto continuó con su tratamiento.
Hubo días buenos.
Y otros en los que necesitó descansar casi todo el tiempo.
Mi esposa y yo organizamos nuestros horarios para acompañarlo cuando lo necesitaba.
Algunos amigos también comenzaron a colaborar.
Lo llevábamos a sus citas médicas.
Le preparábamos comida.
Y, cuando se sentía con fuerzas, nos reuníamos para ver partidos de