Mi hija de 5 años me preguntó: «Papá, ¿por qué el tío Roberto duerme en tu cama cuando no estás?». Tres días después regresé temprano y descubrí algo que jamás habría imaginado

la tercera era yo.

Debajo, con ayuda de Mariana, escribió:

«Tío Roberto, te queremos mucho».

Tres meses después ocurrió algo que nos hizo llorar a todos
Los meses siguientes no fueron fáciles.

Roberto continuó con su tratamiento.

Hubo días buenos.

Y otros en los que necesitó descansar casi todo el tiempo.

Mi esposa y yo organizamos nuestros horarios para acompañarlo cuando lo necesitaba.

Algunos amigos también comenzaron a colaborar.

Lo llevábamos a sus citas médicas.

Le preparábamos comida.

Y, cuando se sentía con fuerzas, nos reuníamos para ver partidos de