Vi el auto de mi esposo frente a la casa de mi hermana y entré por la puerta trasera: lo que escuché en la cocina lo cambió todo

esto no es lo que parece —dijo él, y se le quebró la voz en la mitad de la frase.

—Entonces explícame qué es —respondí, sorprendida de lo tranquila que sonaba.

Saqué el papel de mi bolso y lo desdoblé sobre la mesa.

—Esto me lo diste el jueves. No está firmado. Y sé exactamente lo que dice. También sé que llevas dos años jugando en esas aplicaciones de apuestas y que las deudas son mucho más grandes de lo que me contaste.

Rodrigo intentó hablar, pero Daniela lo interrumpió