algo.
—Hay una computadora.
Adriana levantó la mirada.
—¿Qué computadora?
—Mauricio tiene una computadora portátil que nunca me deja tocar. La utiliza para revisar las cámaras y la lámpara.
La abogada tomó nota.
—Informe de eso a las autoridades. Podría ser relevante.
Dos días después recibí una llamada de un investigador.
Me pidió acudir a una oficina acompañada por Adriana.
Cuando llegamos, había una carpeta sobre la mesa.
El investigador habló con cautela.
—Señora Lucía, estamos examinando varios dispositivos y cuentas vinculados a su domicilio. Todavía no podemos comunicarle todas