que el mundo se detenía.
—¿Qué?
—Y hace seis años, cuando nació Valeria, volvió a aparecer en nuestras vidas.
Me apoyé contra la pared.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
Mi madre soltó un sollozo.
—Porque me hizo una amenaza.
—¿Qué amenaza?
Hubo un silencio insoportable.
Después respondió:
—Me dijo que si alguna vez revelaba lo que sabía sobre Mauricio, tú perderías a tu hija.
Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.
—Mamá, ¿qué sabes sobre Mauricio?
Elena lloraba.
—Lucía, tu esposo no conoció a Verónica hace poco. Llevan