PARTE 2: LA ÚLTIMA LLAVE

—Siempre lo es cuando el dinero pertenece a otra persona.

Mia dejó su bolso sobre el sofá.

—Bueno, ¿y dónde se supone que vamos a dormir?

La miré sorprendida.

—¿Vamos?

—Mark y yo también necesitamos quedarnos aquí unos días.

Solté una pequeña carcajada.

—¿No acabas de recibir un departamento nuevo?

Mia palideció.

Daniel levantó la cabeza.

—Laura, no es momento de discutir eso.

Pero yo había visto suficiente.

—¿Qué ocurre con el departamento, Mia?

Ella apretó los labios.

—Hay algunos problemas con la entrega.

George se volvió lentamente hacia su