siguiente compré un pasaje y volví al pueblo por primera vez en muchos años.
Lo que había en el taller
La casa de la infancia tenía otras cortinas y otro perro en el patio. Un vecino me explicó, incómodo, que Ramiro la había vendido hacía cuatro años. Me dijo dónde encontrarlo.
Entré al taller de don Eusebio y me quedé completamente paralizada. Detrás de las máquinas, en un rincón, había un colchón en el suelo, una olla y una caja con ropa. Mi hermano estaba sentado en un banco bajo,