boca:
—¿Ves? Yo sí salí adelante. Tú elegiste el camino fácil y terminaste siendo un don nadie.
Él me miró unos segundos. Sonrió, como quien guarda algo muy adentro, y se fue sin decir una palabra.
Tres meses de silencio
No me llamó durante tres meses. Pensé que simplemente estaba enojado y que se le pasaría, como se le pasaban todas las cosas. Yo tampoco lo llamé: el orgullo es un mal consejero.
Hasta que una noche, sin motivo aparente, me desperté con un nudo en el pecho. Al día