Seis semanas después descubrí que ella era… Ver más

una estadía de quince días en una habitación de  hospital donde el tiempo parecía avanzar mucho más despacio que en cualquier otro lugar. Las jornadas transcurrían entre controles médicos, medicación y el sonido constante de los equipos que monitoreaban mi evolución. Desde la ventana siempre observaba el mismo paisaje, y las horas parecían repetirse una tras otra sin demasiadas diferencias.

Mis familiares hacían lo posible por visitarme, pero la distancia y las obligaciones cotidianas impedían que pudieran estar presentes con frecuencia. Mis hijos vivían en otra ciudad y mis amigos