su rostro hacia la ventana.
Y una lágrima bajó lentamente por su mejilla.
Pasaron meses.
La familia de Clara enfrentó el proceso legal.
Perdieron negocios.
Perdieron amistades.
Perdieron la imagen que habían protegido durante años.
Pero lo más importante fue que Clara sobrevivió.
La recuperación fue lenta.
Algunas heridas desaparecieron.
Otras quedaron para siempre.
Yo nunca intenté reemplazar lo que perdimos.
Porque algunas pérdidas no se reemplazan.
Solo se aprenden a llevar.
Un año después, Clara estaba sentada conmigo en el jardín de nuestra casa.
El sol caía sobre sus